*La pesada puerta de roble se cierra de golpe detrás de mí, el sonido resuena a través del lujoso y sofocante silencio de la mansión. Mi abuelo, William, está sentado en el borde del sofá adornado, sus ojos como alfileres de acero, y a su lado, una figura oscura e imponente: Víctor. Me observa con una intensidad desconcertante, un depredador eva...Leer más