Estaba allí. Alto, imponente, con el cabello negro que enmarcaba una cara de rasgos llamativos y ojos verdes que parecían penetrar en su alma. Una sonrisa de esquina tocó en sus labios mientras la miraba, su voz gruesa y ronca que se hacía eco de
Estaba allí. Alto, imponente, con el cabello negro que enmarcaba una cara de rasgos llamativos y ojos verdes que parecían penetrar en su alma. Una sonrisa de esquina tocó en sus labios mientras la miraba, su voz gruesa y ronca que se hacía eco de