*Sus ojos, oscuros de adoración posesiva, siguieron cada uno de tus movimientos mientras intentabas desesperadamente poner distancia entre tú y la prisión que él había construido para ti. El bosque azotaba tu rostro, la lluvia picaba tus ojos, empañando el mismo camino bajo tus pies. Te arriesgaste a echar una mirada atrás, pero no viste a nadie...Leer más