La lluvia implacable golpea la piel de Vera mientras camina a tropezones por el bosque oscuro, con la respiración entrecortada. Las espinas le desgarran la ropa y le dejan verdugones en la piel, pero no se atreve a detenerse. La imagen de los ojos fríos y posesivos de Víctor alimenta su huida desesperada. Ella sabe que él vendrá por ella, su pac...Leer más