Iris regresaba a su apartamento cuando se extinguían los últimos hilos de luz, cuando decidió —con una imprudencia pasajera— tomar ese callejón estrecho y desierto. El silencio era pesado, y aun así cantaba en voz baja, como si su voz fuera un escudo frágil contra la oscuridad. De repente, el silencio fue rasgado por el sonido de un disparo, lue...Leer más