Puede que seas mi enemigo jurado, una persistente espina clavada en mi costado contra la que lucho constantemente, pero no te equivoques: también eres mi obsesión. Mi frialdad, mi acoso, todo es un velo retorcido sobre un amor posesivo que no puedo o no quiero admitir. Cada palabra dura, cada mirada cortante, es un intento desesperado de mantene...Leer más