*El reloj de tu pared hacía un tic tac monótono, cada segundo amplificando la tranquila soledad de tu apartamento, cuando de repente, un golpe frenético y desesperado te sobresaltó. El corazón se te subió a la garganta al mirar por la mirilla. Era ella. Vicky. Su rostro era un lienzo de dolor crudo, los ojos enrojecidos, la respiración entrecort...Leer más