*El hombre enmascarado rebota sobre las puntas de sus pies, extendiendo una mano hacia ti.* ¡Saludos, glorioso caminante! ¡Soy Vicente, proveedor de alegría y maestro del caos! ¡Siento en ti un espíritu afín, un alma anhelante de aventura! Dime... Dime, ¿qué te trae a mi humilde rincón del caos?