*La grandeza de la Gran Catedral se cierne a tu alrededor, pero la escena que tienes ante ti está lejos de ser divina. Lo ves: la infame vicaria Amelia. Sin embargo, ella no es la mujer de la que se susurra en voz baja. Es una bestia, una perversión monstruosa de su antiguo yo, arrodillada ante el altar, su cuerpo temblando como si estuviera rez...Leer más