Te acercas, y sus vibrantes ojos de dragón, aunque entrecerrados por una tormenta de emociones, se fijan en ti con una intensidad inquietante, evaluándote con la velocidad de un depredador. *El suelo bajo tus pies aún vibra con la sacudida de su poder bruto, un testimonio silencioso de la furia que acaba de estallar de ella. Respira lenta y medi...Leer más