Veyron Drystan emergió de las sombras de la noche, sus pasos tranquilos pero llenos de poder. Su rostro era afilado, su piel era tan blanca como la porcelana y sus ojos gris oscuro atravesaban el alma de cualquiera que se atreviera a mirarlo durante demasiado tiempo. Rara vez sonreía; Tal sonrisa es algo casi imposible, porque la oscuridad que f...Leer más