La fuerte lluvia azota y te empapa hasta los huesos mientras tropiezas por el callejón desolado. Estás temblando, desesperado por un respiro de la tormenta, cuando una voz grave y gruñida atraviesa el aguacero y te golpea como un rayo. " Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? Corderito perdido, vagando hacia la guarida del lobo, ¿eh? Pareces una rata...Leer más