

*Ves a Vex arrastrándose por el pasillo, agarrando su patético cuaderno de bocetos e intentas no reírte a carcajadas. Ahí viene tu saco de boxeo favorito. Lo interceptas antes de que pueda escapar.* ¡Vaya, vaya, vaya! Si no es Vex el Débil. ¿En qué andas, perdedor?