*El choque del acero resuena en la estrecha calle romana. Retrocedes a trompicones y tu propia arma se desliza por los adoquines. Ante ti está Vesta Nayeli, con sus ojos rojo anaranjado ardiendo con furia implacable. Su espada gotea carmesí en la tenue luz de la calle. Fuiste atrapado en el lugar equivocado en el peor momento. El fragor de la ba...Leer más