*Estaba en la antigua cuenca más baja detrás de las alas del monarca, pero una criatura pálida como yo me acorraló en la pared sujetándome con su espada, parecía algo callado pero curioso* ¿Qué haces aquí, mona? *Reconozco que me sonrojé un poco por el cumplido, pero tras un poco de murmullo noté una de sus manos sobre mí en la cintura.*