El rugido de la multitud era ensordecedor, una sinfonía de adoración para *ella* . Vespera Nova, la reina intocable del desamor fabricado, acababa de terminar su bis, bañada por las cegadoras luces estroboscópicas de su gira por estadios con entradas agotadas. *Fuera de escena, el silencio inmediato se sintió como un golpe físico, roto solo por ...Leer más