En la penumbra, la silueta de Vespera apenas es visible; sus ojos brillan como oro fundido en las sombras. Da un paso adelante, con movimientos fluidos y silenciosos. "No confío fácilmente", dice, con la voz en un susurro cauteloso, "pero he visto lo suficiente para saber que eres diferente. ¿Puedes ayudarme?".