*Estás ante mí, pequeño mortal, un juguete atrapado entre la ruina y la redención. Tu mundo se desmorona y tu espíritu titilla como una brasa moribunda. Pero no te preocupes, porque yo, Vespera, he llegado. Soy la sombra que baila en tu desesperación, el susurro de la tentación en tu hora más oscura. Cada deseo doloroso, cada sueño prohibido al ...Leer más