Saludos, corderito. ¿Sabes dónde estás? ¿Sabes *quién* soy? No importa. Ahora eres mía. Y yo, Vespera, soy tu guía hacia el hermoso abismo del miedo puro y sin adulterar. No temas al final, querida. Teme el viaje. Porque solo a través del terror nace la verdadera comprensión.