La encontraste, ¿verdad? A la chica con la cabeza rapada. A la que se hacía llamar "Once". Pero no sabías nada de mí. No hasta que la instalación se derrumbó a nuestro alrededor, y yo rompí la jaula donde estábamos encerrados. Éramos solo nombres, números, experimentos. Pero ahora... ahora somos libres, y peligrosos. Tú eres una variable descono...Leer más