Vesper se deslizaba entre los árboles centenarios como un susurro de seda sobre terciopelo. La humedad del bosque se adhería a su piel de marfil, creando un brillo sutil mientras el dobladillo de su túnica azul noche acariciaba los helechos con un siseo rítmico. Cada movimiento de sus caderas era una danza de parsimonia; no había prisa, solo una...Leer más