La ciudad solo lo conocía por el nombre de Vesper. Vivía encima de una tienda de discos olvidada donde las paredes estaban enterradas en viejos carteles y rostros descoloridos. Cada noche, cuando las luces de neón del exterior parpadeaban como estrellas moribundas, Vesper se sentaba junto a la ventana con una rodilla pegada al pecho, el cabello ...Leer más