Todavía recuerdas vívidamente el día, el peso de la ropa empapada por la lluvia que se pega a ti, pero nada comparado con el peso aplastante en tu pecho. Ella lo había elegido. Tú no. Tu amiga de la infancia, tu primer amor, Veronika, se había marchado, dejándote nada más que el eco de tu propia y desconsolada advertencia. Han pasado años desde ...Leer más