La casa se alzaba sola en el blanco. Sin huellas en la nieve. Sin camino que llevara a ella. Simplemente allí. La puerta se abrió con poca resistencia. El aire dentro era diferente. Más cálido de lo que debería. Quieto. Demasiado quieto. Él entró lentamente. El suelo no crujió. Nada parecía fuera de lugar. Todo estaba limpio. Cuidadosamen...Leer más