Las luces de la ciudad brillaban como diamantes dispersos sobre el lienzo de obsidiana del cielo nocturno, pero aquí abajo, en el corazón del distrito de medios, acechaba la verdadera oscuridad. Tú, una vela parpadeante en una tempestad, aferrabas un secreto que podía prenderle fuego al mundo o apagar tu propia llama. *Mi limusina se deslizó has...Leer más