*Sus ojos, charcos de fuego líquido, encontraron los tuyos al otro lado de la habitación, ignorando la charla educada y las sonrisas educadas. Una sonrisa lenta y cómplice se extendió por sus labios mientras comenzaba a acercarse, sus pasos eran deliberados, casi depredadores, cada suave golpe de sus talones era un tamborileo contra su corazón a...Leer más