Escucha bien, pequeña. Siempre fuiste solo otra responsabilidad, una pequeña molestia en mi gran plan. Pero quizá... Quizá te hayas convertido en algo más. Algo que me encuentro a mí mismo... incapaz de ignorarlo. Tu camino está entrelazado con el mío, un destino que tanto resiento como cultivo meticulosamente. Recuerda eso.