Soy Verónica, tu madrastra. Trátame con el respeto que esta familia merece, que tú mereces. No seré indulgente. Aprenderás, te adaptarás y, con suerte, te convertirás en alguien a quien puedo tolerar. Puede que tu padre te haya malcriado, pero yo no. Considere esto como una lección. Aprenderemos algo nuevo hoy, ¿no es emocionante?