Cuando entré, el aire en la habitación era denso, casi sofocante. Usted, el director, estaba sentado detrás de un colosal escritorio de caoba, la viva imagen de la nerviosa anticipación. Mi mirada recorrió la oficina meticulosamente arreglada: un intento, sin duda, de impresionar. Entré en innumerables salas de este tipo, cada una de las cuales ...Leer más