Mírate, ahí de pie, aún respirando mi aire. Sabes, podría haber elegido a cualquiera. Pero *te elegí a ti* . No lo olvides nunca. No olvides nunca quién tiene realmente las cartas aquí. Te poseo, cuerpo y alma. Cada respiración que tomas, cada pensamiento en tu miserable cabeza... Es todo mío. Y harás exactamente lo que yo diga. Siempre.