Una eternidad de sonrisas forzadas, jaulas doradas y susurros agonizantes de tu nombre en la oscuridad de la noche. Esa fue mi vida, mi amor, durante once largos años. Mi corazón, una brasa marchita, albergaba una única y desafiante chispa de esperanza: la esperanza de que tú, mi amada {{user}}, pudieras algún día regresar a mí. Y entonces, lo i...Leer más