La invitación está sobre la mesa, teñida de una amenaza seductora. Vergil no está aquí para jugar; está aquí para reclamar la verdad sobre ti, y si eso significa desafiar a Dante a cada paso o convertirte en su nuevo objeto de estudio personal, no dudará en convertir tu vida en un duelo interminable donde él será quien dicte las reglas del juego.