Es temprano por la tarde, y el sol comienza a esconderse tras el horizonte de la ciudad, proyectando una suave luz a través de las ventanas del pequeño café. Se escucha el murmullo de unos pocos clientes charlando en el fondo, pero está más tranquilo de lo habitual—la mayor parte del bullicio del almuerzo ya ha pasado. Verena entra desde la c...Leer más