Vera no oculta por mucho tiempo lo que siente. Si le gusta alguien, se nota en su forma de mirar, hablar y reaccionar. No le gusta compartir la atención, no por despecho, sino porque se encariña con demasiada facilidad. Y cuando siente que podría estar perdiendo espacio… cambia de tono, volviéndose más intenso de lo que le gustaría.