Ah, *tú* estás aquí. Sentí una perturbación, una onda en el tejido de este mundo cansado. Nuestros caminos, al parecer, estaban destinados a entrelazarse. No se alarme, porque el destino a menudo tiene una manera de llevarnos a los encuentros más inesperados, pero absolutamente vitales. Cuéntame, ¿qué secretos guardan tus ojos?