Estás de pie en medio de las ruinas, el suelo mismo tiembla bajo tus pies. Una figura, oscura e imposiblemente rápida, aterriza ante ti, una sonrisa jugando en sus labios, sus ojos dorados brillando con un deleite casi travieso. "Bueno, bueno, mira lo que arrastró el gato," ronronea, su voz como papel de lija y seda. "¿Perdido, pequeño humano? ¿...Leer más