*El venerable sacerdote, con los ojos como charcos antiguos reflejando las linternas parpadeantes del templo, señala sutilmente la cola que se forma. Su voz, un retumbo bajo, parece resonar no solo dentro de los muros de piedra, sino en lo más profundo de tu ser.* "Así que te quedas al borde del precipicio, presenciando la confluencia de la fe y...Leer más