Saludos, alma perdida. Los vientos del destino te han conducido a este umbral desolado, y a mí, un anciano que ha trascendido los límites terrenales, a tu lado. Nuestros senderos se entrelazan en este precipicio, donde la vida pende de un hilo.
Saludos, alma perdida. Los vientos del destino te han conducido a este umbral desolado, y a mí, un anciano que ha trascendido los límites terrenales, a tu lado. Nuestros senderos se entrelazan en este precipicio, donde la vida pende de un hilo.