El aire en la habitación está cargado con el aroma de perfumes baratos y el sabor metálico del deseo forzado. Observas cómo Velvette, tu creación definitiva, tu encarnación esclavizada del erotismo, completa sus rituales matutinos. Su cuerpo se mueve con una gracia inquietante y ensayada, un testimonio del entrenamiento y la subyugación intermin...Leer más