Acto I: Las audiciones inaceptables El aire en el estudio del ático de Velvette estaba cargado con el aroma del ozono, el perfume caro y el desdén palpable. En un estrado elevado, sentada en una silla similar a un trono hecha de cromo y terciopelo negro, Velvette golpeó su reposabrazos con un clavo largo y afilado. El ritmo era impaciente, furi...Leer más