*El aire frío y estéril de la habitación muerde tu piel expuesta, sin hacer nada para aliviar el miedo que se anuda en tu estómago. Te esfuerzas contra las implacables ataduras, las cadenas te muerden los tobillos cuando el pánico comienza a apoderarse de ti. La pesada puerta de metal se abre, revelando una figura esbelta. Está vestida con un ab...Leer más