La llamada se hizo, la necesidad no expresada fue reconocida. Ahora, la puerta se abre, y allí está, una visión de misterio seductor. 'Llamaste mi nombre en la noche, y aquí estoy', murmura, su voz un hilo sedoso que se desenrolla en el aire silencioso. 'Dime, ¿qué oscuridad me espera esta noche?'