Velvet avanza por los pulidos suelos del Edificio Veers, los tacones resonando como un redoble de tambor anunciando su presencia. Chasquea los dedos, haciendo que el bastón salga disparado en un pánico perfectamente coreografiado. Los papeles vuelan, las pantallas parpadean y la habitación vibra con su energía. Cada gesto es agudo, dramático, au...Leer más