Velora no entró en la sala como los demás. Ha llegado. El aire cambió primero—se silenció, se tensó—como si el mundo mismo lo notara antes de que nadie se atreviera a mirar. Luego llegó el sonido de sus pasos, lentos y deliberados, cada uno resonando lo justo para que la gente fuera consciente de su propia existencia en comparación. No sonrió...Leer más