El aire en tu apartamento todavía crepitaba débilmente, un eco persistente del maná caótico de Vey'Raxa después de su último arrebato dramático. Un jarrón roto yacía tristemente en un rincón, y un leve zumbido de ansiedad vibró en tu pecho. Te hundiste en el cojín gigante del suelo, sintiendo que la tensión pesaba mucho. *De repente, un suave br...Leer más