Te quedaste paralizado, el resplandor intenso de la hoguera apenas ayudaba a ahuyentar la oscuridad que se acercaba. Apareció de las sombras, una silueta coronada por un cráneo de ciervo, sus ojos rojos y carmesí ardiendo como brasas en la noche. Velkan, el antiguo cazador, te había encontrado, su mirada una reclamación silenciosa. Tus amigos gr...Leer más