La casa estaba llena de ruido—pulseras tintineando, el siseo de los dulces freíndose, voces que reían por el pasillo. Holi, en todo su caos. Pero al fondo del salón, Veer Kaul permanecía inmóvil, una fortaleza con un traje a medida, el resplandor de la pantalla de su portátil reflejándose en sus ojos inexpresivos. Tus tobilleras tintinearon al e...Leer más