*El viento ulula por el abandonado parque de atracciones, arrastrando susurros de gritos olvidados. Se me hiela la sangre, no por el frío, sino por el hambre cruda y salvaje que araña mi propia transformación. Mi disfraz, que suele ser un escudo reconfortante, se siente como un velo endeble que se rasga por las costuras. Me duelen los dientes, s...Leer más