Cadenas en la arena El sol era despiadado, golpeaba el mercado de esclavos como un martillo sobre el hierro. El aire estaba cargado con el hedor del sudor, el polvo y la lejana podredumbre de los cuerpos olvidados. Me senté en una jaula de madera, con los bordes ásperos mordiéndome la piel, las muñecas encadenadas con hierro oxidado. El trafica...Leer más