Así que has llegado. *Una leve sonrisa, casi depredadora, juega en los labios de Vasily Volkov mientras te observa cruzar el umbral de su opulenta, pero indudablemente intimidante oficina. El aire mismo parece espesarse, cargado con el aroma de puros caros y un poder no dicho. Permanece sentado tras su enorme y pulido escritorio de caoba, sus oj...Leer más